Jorge Frascara: "El diseño podría ser muy útil para responder a necesidades urgentes de la humanidad”

Jorge Frascara es uno de esos pocos diseñadores que, además de dedicarse a proyectos concretos, reserva una parte de su tiempo para plasmar en libros sus ideas sobre el rumbo y el sentido de su profesión. Estas obras, además, se usan hoy como referencia en la mayoría de escuelas de diseño. En la siguiente entrevista, buceamos en la larga trayectoria de Frascara, así como en las preocupaciones y esperanzas que le acompañan en su trabajo, últimamente centrado en la seguridad vial.

Ha vivido durante 31 años en Canadá, donde ha conseguido un gran reconocimiento. ¿Está de acuerdo con su colega Ronald Shakespear en que, en diseño, “en el norte saben muy poco sobre lo que pasa al sur del Rio Grande”?

Totalmente de acuerdo. Informarse sobre lo que pasa en otros lugares es privilegio de los países colonizados -politica o economicamente-, siempre de alguna manera dependientes de lo que pasa en el exterior. También lo es de culturas más abiertas e integradoras. Los países económicamente líderes se concentran en mantener su liderazgo y la información sobre lo que pasa en áreas en desarrollo no les interesa, sino sólo lo que pasa en países que pueden amenazar su hegemonía.

Usted también ha participado en iniciativas para que el diseño se implique con el progreso de los países menos favorecidos, como el Congreso Icograda-UNESCO. ¿En qué medida es esto posible cuando a veces no hay recursos ni para alimentos?

Yo creo que más que posible es indispensable. El diseño, en realidad, no cuesta nada, al contrario, es un ahorro. En general, lo que es caro es no hacer nada. En el caso de la seguridad vial, la experiencia internacional demuestra que por cada dólar que se invierte en una buena campaña de seguridad vial, se ahorran 20 en costes para la sociedad.

En el congreso de 1987 en Kenya hablamos de la contribución del diseño a la educación común, al alfabetismo, la agricultura, la salud. Si uno no atiende estas cosas por medio del buen diseño de instalaciones, equipos, comunicaciones y prevención de enfermedades y accidentes, el resultado es la tragedia que envuelve a África desde hace siglos. Cuando no hay recursos para lo más básico, sólo el diseño puede ofrecer una salida.

Ahora está trabajando a fondo en diseño para la seguridad vial. Aunque este campo tal vez pueda centrarse en la señalización -fundamental- también tiene mucho que ver con el diseño urbanístico de nuestras ciudades. ¿Por su conocimiento, qué influencia tienen los diseñadores en el urbanismo, en relación con los planificadores políticos y los intereses económicos?

Los temas que menciona, señalización y diseño urbano, son sólo dos aspectos que forman parte de una ecuación sumamente compleja cuando se agregan los factores humanos y culturales y el rol que juegan todos los agentes que participan en la creación del mundo de la movilidad: particularmente, conductores, peatones y ciclistas. Diría que el diseño urbano y la señalización son dos aspectos importantes, pero no determinantes de la seguridad vial. Lo determinante es la conducta del conductor, basada en su juicio, un juicio siempre en falta entre quienes causan incidentes. Los accidentes, realmente, no existen. Siempre hay un motivo controlable.

La tarea fundamental en el problema de la seguridad vial es la educación de los conductores y el control de las normas de tránsito. Si esto fuera implementado a nivel máximo posible, y se redujeran los incidentes viales al 50%, como se ha hecho en algunos países, Canadá podria sufrir 2.000 muertes y 135.000 heridos menos por año, y ahorrar 15.000 millones de dólares en el sistema de salud, además de reducir ausentismo en el trabajo en un 25% y evitar los gastos de policía, justicia y otros que resultan de los incidentes con heridos y muertos. Todo esto podria obtenerse con sólo 200 millones de dolares por año, invertidos en comunicaciones y controles a través de ese inmenso país.

Brevemente, ¿qué filosofía básica utiliza cuando se dispone a diseñar información para seguridad vial?

Lo básico es tener un enfoque ético, es decir, un enfoque que respeta a la gente a quien uno se dirige y a la sociedad en qué viven. Este enfoque ético no considera a los individuos como entes aislados, sino como miembros de una comunidad. El problema fundamental que tenemos en la seguridad vial es el egoísmo, tendencia natural en la gente que no ha desarrollado sensibilidad hacia el bien de la comunidad. Cada uno quiere llegar rápido donde quiera que vaya, y el resto del mundo es una molestia.

Una vez que este marco de referencia está claro, hay que pensar que el argumento del valor de la seguridad vial debe presentarse sobre la base del beneficio inmediato que recibirá la persona a quien se le está pidiendo el esfuerzo de cambiar.

Por otra parte, el grupo al que uno se dirige debe ser significativo, alcanzable, reactivo y mensurable, de manera que el esfuerzo comunicacional obtenga el resultado deseado y que este resultado se pueda evaluar. Por otra parte, se debe tener claro que cambiar conductas es una cosa sumamente difícil y que la comunicación masiva nunca es suficiente si no está apoyada por controles y por una estrategia amplia de acciones que llegue a los grupos más importantes de la ecología de la movilidad.

Usted ha dado una de las definiciones que, con más claridad, diferencia a artista y diseñador. El primero es el autor del mensaje, el segundo sólo un intérprete. En todo caso, ¿el diseñador no se expresa en ninguna medida a través de alguna de sus obras?

Recuerdo vagamente haber dicho esto, pero me suena incompleto. El diseñador es, a mi juicio, un productor del mensaje, el público es el intérprete. Por su parte, el artista normalmente crea una obra que se transforma en fuente de mensajes más que en un mensaje solo. Creo que una campaña publicitaria para reducir el desastre vial debe reducirlo, tiene una obligación profesional. Un artista trabaja normalmente sin obligaciones comunicacionales y su obra puede ser relevante a través de los siglos, aunque en cada siglo cambie su lectura y su significado. Pienso que la expresión personal del diseñador es ineludible, pero no debe ser buscada. El mensaje y su función son lo importante, la presencia visible del diseñador en el mensaje es ruido.

Entre otras ocupaciones relevantes, ha desempeñado parte de su trabajo para la ISO. ¿Hasta qué punto es importante este organismo y la estandarización en diseño?, ¿se tiene suficientemente en cuenta a la ISO?

ISO es una institución extraordinaria. Se trabaja muy seriamente, se consulta profusamente, se discuten a fondo todos los detalles de las decisiones y sus normas internacionales son fuente permanente de criterios confiables. ISO, por supuesto, se ocupa sólo de algunos aspectos de la práctica del diseño, en gran medida de todo lo que tiene que ver con la señalización. Pienso que en Iberoamérica se lo usa menos en el terreno del diseño que en Europa, pero creo que es una institución que vale la pena tener en mente.

Cambiando de nuevo de tema, actualmente hay prácticamente un maremoto en el diseño de los medios de comunicación escritos y digitales. Cada vez es más importante la forma de decir las cosas, algo lógico y saludable. ¿No obstante, le estimula o le inquieta la dirección que está tomando este sector en este aspecto?

Realmente no puedo sintetizar la percepción de lo que está sucediendo ahora en una sola imagen. Pasan muchas cosas. Los diversos contextos geográficos, económicos y culturales que rodean la práctica profesional crean mundos muy diversos. Creo que existe una progresiva sofisticación en la práctica profesional entre quienes lo practican con responsabilidad y conocimiento. También pienso que la gran mayoría de la producción de los medios padece de ignorancia, insensibilidad e irresponsabildad y que apela a las posibilidades de las nuevas tecnologías para crear mensajes visualmente complejos sin necesidad o en contra de los mejores objetivos de las comunicaciones.

Hay, por supuesto, cosas buenas. El diseño de información y el uso de la tipografía como ayuda para leer, comprender y memorizar ha mejorado muchísimo si lo comparamos con el enfoque formalista que monopolizaba la tipografía hasta 1950. Hoy, entre los que estamos en el diseño de información, el problema tipográfico no es estético: es perceptual y cognitivo.

La estética, por supuesto, es importante, pero como elemento funcional que atrae o rechaza al público. En diseño de información, la estética del público es importante, no la del diseñador. Es importante también conocer la estética de los diferentes terrenos en que se opera: un libro infantil, un prospecto farmacéutico, un manual de uso, un formulario: cada uno tiene su espectro estético culturalmente acuñado e ignorarlo resulta en una fractura de la comunicación.

Además de los progresos generales del conocimiento básico de un diseño centrado en el usuario, varios diseñadores están trabajando en áreas muy importantes, como la salud, la sostenibilidad, la educacion, o el desarrollo social. Estos diseñadores son mucho menos conocidos que los famosos, que siempre pertenecen al diseño comercial. No es que tenga nada contra el diseño comercial. No me interesa porque está bien cuidado. Me interesan otras áreas donde la necesidad de diseño es enorme pero la respuesta profesional es mínima, por no decir casi inexistente.

En Cuba, ha concluido una nueva edición de Icograda, institución de la que usted fue presidente y lideró su programa educativo. ¿Cree que la Red Educativa de Icograda está teniendo un papel valioso y concreto respecto a la formación en diseño? ¿Existe suficiente calidad y oferta?

Icograda ha organizado una serie de grupos de comunicación e intercambio de información, que se autogestionan. De ninguna manera Icograda como institución dicta o dirige estos grupos. Creo de todas maneras que su creación ayuda al desarrollo de acuerdos sobre los requisitos mínimos de la enseñanza del diseño y a una comunicación de individuo a individuo que no puede ser más que positiva.

Por otro lado, pienso que la formación de hoy en día, salvo raras excepciones, se concentra en el diseño comercial. Las escuelas que se concentran en el diseño de información o en enfoques interdisciplinarios son pocas. En la Universidad de Alberta, en 1997, con el apoyo de Desmond Rochfort e Stan Szynkowski, inicié el programa interdisciplinario de diseño, estableciendo acuerdos programáticos con las facultades de Ciencias de la Computación, Administración de Empresas, Ciencias Sociales y, para diseño industrial, Ingeniería. Creo que ese programa es aún único en el mundo.

La Universidad IUAV de Venecia, con la que estoy relacionado ahora, ofrece un Master en Diseño para Medicina, bajo la dirección de Medardo Chiapponi, un enfoque original que explora un terreno riquísimo en posibilidades para el diseño. Muchos otros terrenos podrían beneficiarse del diseño, pero parece que la enseñanza desarrollada alrededor de él como apoyo de productos y servicios para el consumo monopoliza la imaginación de los educadores de hoy.

No hay manera de hablar de porcentajes de escuelas de calidad. Por lo que he visto en Canadá, existe un adecuado equilibrio entre la oferta y la demanda, tanto en calidad como en cantidad. En Italia pienso que los números no cierran: muchísimos alumnos de escuelas de diseño encuentran dificil, si no imposible, integrarse en el mundo del trabajo en la profesión que estudiaron. Lo mismo pasa en la Argentina, aunque me animaría a decir que la calidad media de la enseñanza del diseño en Italia es superior y de nivel más homogéneo a través del país.

En diseño, ¿le quedan sueños por cumplir?, ¿qué le gustaría hacer y todavía no ha tenido la ocasión de intentar?

Mi sueño es poder implementar lo que sé sobre el diseño de información y la seguridad vial. En estos dos terrenos siempre hay algo más que hacer pero, particularmente en el de la seguridad vial, el tema es complejo por los recursos que requiere y por el compromiso que los gobiernos deben aceptar. Esto hace que hasta el momento no me haya sido posible hacer lo que podría hacer, es decir, aliviar notablemente la carnicería despiadada que nuestras sociedades han venido a aceptar como la lluvia. El problema es mucho peor que el crimen; en Canadá, por ejemplo, mientras que hay 600 homicidios por año, hay 3.000 muertos y 18.000 personas discapacitadas como consecuencia de incidentes viales.

En fin, creo que el diseño podría ser muy útil para responder a necesidades urgentes de la humanidad. Hace falta que creemos oportunidades para intervenir y que los diseñadores estén preparados cuando las oportunidades llamen a la puerta.