Ramon Prat: “Hemos frivolizado mucho con el diseño; queremos revalorizar el acto de diseñar”

El comisario del futuro Museo del diseño de Barcelona, detalla a Diseño Iberoamericano la filosofía del proyecto faro de la ciudad en diseño
Ramon Prat 406.gif

A Ramon Prat, se le ve concentrado pero no abrumado. No obstante, no es escasa su responsabilidad, la de concluir un proyecto sobre el que pesan no pocas esperanzas. Prat, entre otras cosas cofundador de la Fundación Comunicación Gráfica, responsable de la editorial ACTAR y poseedor de seis premios Laus, quiere “revalorizar el acto de diseñar”. También pretende crear, más que un centro, una red organizada del diseño, capaz de impulsar, a un tiempo, formación especializada, investigación, acción y conocimiento del público general.

Si el diseño es, entre otras cosas, innovación, qué tendrá de diferente el Centro del Diseño respecto a otros ‘museos’?

No todo el diseño es innovación, técnicamente el diseño tendría que tener una voluntad de innovación, pero desgraciadamente no siempre es así. Nosotros concebimos este centro como un equipamiento estratégico. La oportunidad de tener un centro dedicado a la memoria del diseño, a la construcción de su patrimonio, está muy bien, y seguramente hay un déficit enorme de todo ello, pero el diseño, hoy en día, tiene unas necesidades mucho más inmediatas como pensar sobre el momento que está viviendo.

El centro es estratégico, porque tiene que diagnosticar qué es y qué pasa hoy en día en el diseño y, también, tiene que estimular, sobre todo, la investigación. Eso quiere decir patrocinar, investigar, estimular, para que, todo aquello que tendría que ser el diseño mañana, lo sea hoy, porque se puede realizar. La diferencia del centro es que es estratégico.

El proyecto quiere interconectar áreas temáticas, públicos diferentes y espacios. ¿Se plantean abrir el área de laboratorios al público general?

De momento, establecemos dos grandes espacios. Unos, los espacios públicos al 100%, donde se visitan actividades que el centro genera de una manera unidireccional: una actividad museográfica, un debate o lo que sea donde tú eres un espectador y analizas como público el impacto de esa actividad.

Pero también hablamos de actividades semipúblicas, donde el público no es pasivo sino activo, participa en los debates, los construye y, sino, como mínimo, dialoga en esos debates. Ésto hace que, por una parte, los espacios de investigación y acción estén construidos por profesionales o especialistas y que, al mismo tiempo, probablemente, una vez existan unas primeras propuestas o maquetas, puedan pasar al espacio público.

También habrá unas reservas visitables, una parte siempre accesible de todos sus fondos, aunque no estén expuestos. El discurso ya no es tanto el que nosotros podamos construir sobre las piezas, sino el que el visitante construya.

¿Qué es el terminal personal que se va dar a los visitantes?

Será la herramienta, el hiperlink que te permitirá construir tu exposición.

¿Construir tu visita?

Sí, pero no solamente con las piezas que puedas encontrar en el centro, sino, sobre todo, con las que puedas acceder por internet y una intranet propia. Para que puedas construir un mundo de conocimiento y de relaciones, de propuestas y de piezas que sea una combinación de piezas que están delante o en el almacén y otras que puedes visualizar.

¿Piezas también de otros museos?

Claro, imagínate que hacemos una exposición sobre sillas y que nosotros hemos conseguido determinadas piezas por las limitaciones que sean, pero para acabar de tener una visión absolutamente completa y moderna hay otras piezas que están en otros lugares. El centro, físicamente, es importante, pero la parte física del proyecto no será sólo el edificio, sino un gran red. El edificio será como un hub, el centro. Hay una especie de puerto general donde tu puedes depositar un volumen de actividad, de información, de potencial, pero la construcción de todo esto está, básicamente, en la red.

¿Se dará prioridad a diseñadores catalanes y españoles o existe una vocación internacional?

Habrán diferentes niveles. Ahora estamos colaborando en una exposición sobre pioneros del diseño gráfico en Catalunya con el Colegio de Diseñadores Gráficos, entonces evidentemente, con un tema así, el ámbito es local. Pero cuando analizas otros fenómenos que no tengan que ver con la territorialidad -éste concepto no nos interesa especialmente, porque no creemos que exista un diseño de Barcelona o un diseño de Nueva York- los trataremos de una forma totalmente transversal, que tenga que ver con el mejor ejemplo o propuesta, esté donde esté. Por otro lado, tenemos la obligación, incluso en el ámbito español, de patrimonializar algunas colecciones locales y estatales pero, una vez superado este trámite, absolutamente justo, lo más importante es analizar fenómenos de la forma más activa que podamos.

Mientras se construye el edificio del Centro, éste abrirá provisionalmente en la actual sede del Museo Textil. ¿Es una ventaja o el resultado de problemas o retrasos?

Lo que es fundamental es que un centro de este tipo, con la actividad que despliega, empiece inmediatamente. Las necesidades, la cierta precariedad que existe a nivel profesional, a nivel de investigación, de formación y de estímulo de la producción en España hacen que no podamos esperar tres años, hasta tener el edificio.

Toda esta actividad, además, no necesita directa y exclusivamente disponer de beneficio. Nosotros podríamos existir sin tener una visibilidad física, en una red que tuviese relaciones con muchísimos centros, personas y que generara una actividad, estimulando a unos y otros. Y existiríamos en un lugar como una web. Estamos un poco por este formato, pero también por un espacio muy céntrico, que nos permitirá disponer de ese hub temporal y hacer actividades más de contacto, exposiciones, talleres, etcétera.

¿Todo para qué? Para que cuando se inaugure el lugar definitivo, todo este período previo nos haya permitido construir esa red, esa inercia. Que todo ese potencial esté en funcionamiento y no empecemos a construir la red cuando tengamos el hub. Los hub empiezan cuando hay una red. En informática, cuando tienes una red lanzada y otra y otra y necesitas interrelacionarlas, aparece la figura del hub, porque las conecta, las ordena y las organiza.

En todo caso, ¿ya hay un calendario claro de obras y aperturas?

Las obras del edificio definitivo empezarán durante el verano-otoño de 2008 y en 2011 está prevista la inauguración. En el Museo Textil se está haciendo un esfuerzo para trasladar su exposición actual al Museo de Artes decorativas, y este traslado llevará hasta junio del año próximo. Antes de verano inauguraremos la sede temporal del Centro del Diseño en el Museo Textil.

Por cierto, ¿como van a llamar a la nueva entidad? ¿Centro?, ¿museo del diseño?

Estamos intentanto trabajar desde hace tiempo con una definición que no sea ni museo ni centro, un sinónimo de un espacio que la gente entienda, porque oyes museo, y sabes lo que es. Y centro es distinto, pero cada vez hay más centros. Estamos trabajando con especialistas para construir una denominación, un naming que hable de un espacio que no es un museo, pero que se entiende rápidamente como un equipamiento cultural. Es algo difícil, porque tienes que inventar, usar por primera vez una definición con el potencial para que se entienda. Una opción sería llamarle el hub del diseño en Barcelona, por ejemplo. Pero tiene unas conexiones que entiendes como concepto, no físicamente. Podría ser para una web, pero tenemos un espacio físico.

¿Y un ‘puerto’ o ‘aeropuerto del diseño’ de Barcelona?

Como un aeropuerto, o puerto, se entiende claramente. Pero la denominación de este tipo de equipamientos está muy limitada, hay tres o cuatro opciones, no muchas más. En todo caso, tendremos una decisión.

De vuelta al contenido, en el área para investigación, ¿cómo conseguirán que el centro sea puntero? ¿Con fichajes de diseñadores, con equipamientos muy avanzados?

Será la combinación, otra vez, de distintos elementos. De entrada, intentaremos estimular los centros de investigación que ya existen en Barcelona, en España y en otros lugares, para que tengan más herramientas para desarrollar proyectos. Es decir, lo más efectivo sería que, desde el centro, seamos capaces de capitalizar un cierto volumen económico, de donaciones, esponsorizaciones, ayudas institucionales y redirigirlos hacia los demás para dotarlos de posibilidades técnicas y económicas. Y esto estará complementado, implicando a centros de universidades, escuelas, spin off.

Paralelamente, cuando exista un vacío que nadie esté llenando, el centro ya construirá sobre él, en su propia sede, pero esa no es la prioridad número uno. ¿Como lo hará?, seguramente teniendo las aportaciones de profesionales lo más cualificados posible para, en términos cualitativos, generar la mejor oferta. Si hablamos, por ejemplo, de cursos de especialización, hoy en día, en la mayoría de escuelas, estás sujeto en muchos casos a ciertos equilibrios económicos, comprensibles, por ejemplo en las escuelas privadas. Y esto limita un poco el margen de acción, porque no puedes tener a una persona esencial que viene de EEUU para dos horas. El centro tiene la obligación de hacer posibles estas situaciones hoy complejas, de financiación y técnicas.

¿Un objetivo del centro podría ser contrapesar el cierto problema de imagen del diseño en Barcelona, donde se ha banalizado y existe, entre mucha gente, algo de hartazgo?

Absolutamente de acuerdo. Un objetivo fundamental de este centro es revalorizar en lo posible el acto de diseñar, que nosotros hemos definido en este centro bajo la idea del proceso de proyectar. Para nosotros diseñar no es únicamente generar un valor estético, sino algo más genérico: diseñar es proyectar, tomar decisiones, buenas o malas. A veces puramente estéticas, pero no exclusivamente de este tipo. A partir de esta complejidad, vamos a intentar generar una lectura más compleja, más contradictoria y, por lo tanto, más real de lo que es, en realidad, diseñar. Que no es hacer una pata torcida de una silla, sino un proceso mucho más complejo.

¿Y el Ayuntamiento está en esta onda?

Esto lo impulsan ellos y comparten esta línea al 100%. Es lógico que en Barcelona exista una lectura un poco frívola del diseño, porque hemos frivalizado mucho con el diseño.Uno de los objetivos de este centro será ganar credibilidad, básicamente. Pero yo creo que la credibilidad la tenemos que ganar de una manera continuada. También hay un espacio que el diseño tiene que conquistar en términos de seducción, no puramente visual, sino como resolución para determinados problemas. Tenemos que demostrar entre todos a los consumidores que el diseño es una buena herramienta.

¿El proyecto inicial del centro es, esencialmente, el mismo con el que se trabaja ahora?

En el año 2001 hubo un concurso para la adjudicación, diseño y construcción del centro, dedicado primero a la recolección de las piezas de un grupo de pequeños museos de Barcelona. El proyecto ha evolucionado. Tanto por el trabajo previo del anterior comisario Jordi Pardo como por el mío, hemos ido construyendo a pasos, a capas, este proyecto final. Esto ha pasado también con el edificio, adaptándose al programa funcional que estamos definiendo. Pero es el mismo proyecto inicial y, ahora, se está terminando con un proyecto ejecutivo a finales de este año, principios del próximo.

Aún respecto al edificio y para finalizar, ¿por qué su gran pantalla exterior?

Cuando vimos el edificio, la idea que nos ayudaba a desarrollarlo era la de una acumulación de calles de distintas longitudes. La forma del edificio está compuesta de espacios cortos y largos, como calles. Y eso es así porque el edificio está situado como continuación de una calle, que no puede seguir porque, en medio, tiene el anillo viario elevado de la plaza de las Glòries… es como si en el edificio se acumularan las calles.

Para nosotros, la pantalla es como una continuación de esta idea. El edificio se convierte, de alguna manera, en nexo de comunicación entre la parte alta de la ciudad, desde la pantalla, que mira hacia allá, y la parte de atrás del centro de diseño, que mira al barrio del 22@, centro de investigación de industrias de la comunicación, nuevas tecnologías, internet, etcétera.

Así, estas pantallas representan una especie de altavoz visual y de comunicación hacia el resto de la ciudad. De alguna manera, cuando no exista el anillo elevado [está proyectado su derribo], esta gran pantalla será como una representación visual de todo lo que pasa dentro del edificio y puede llegar a pasar, incluso en conexión con otros centros. La figura de la pantalla como medio de conexión es fundamental. Así, toda una parte de la ciudad, podría ver la pantalla, estableciendo una relación parecida a la que tendrías en el centro con una pantallita pequeña delante. Pero hasta que no haya desaparecido el anillo de la Plaza, en los próximos años, difícilmente va a poder existir la pantalla, ¡sino los coches van a mirarla todos y se van a estrellar unos detrás de otros!

Detalles del proyecto en el reportaje DIB

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si eres un usuario humano y para evitar el envío de spam automatizado.
11 + 5 =
Soluciona este simple problema matemático y envía el resultado