Dicen que están diseñando algo de verdad nuevo. Se trata de un espacio físico de más de 25.000 metros cuadrados, en Barcelona, que debe servir como centro neurálgico de una red de investigación y difusión del diseño, incluyendo arquitectura, diseño gráfico, diseño de producto y diseño de moda.
No será ni un museo al uso ni un centro del diseño, aseguran, y a juzgar por el esquema del proyecto y el tiempo que está durando su concepción detallada, casi finalizada, se ha calculado todo al milímetro para no dejar indiferente ni a público general ni a la comunidad profesional del diseño. Para empezar, si en los museos de diseño reconocidos como los de Londres, el Museo Danés de Arte y Diseño o el de Costa Rica se prima la exposición de fondos y se incluyen algunas actividades profesionales como cursos y conferencias, la nueva organización tratará de darle un peso fundamental a su vertiente profesional. Lo hará, entre otras cosas, dirigiendo recursos económicos y técnicos a una red de diseñadores y centros académicos para, así, promover líneas de investigación vitales pero que, por el momento, no progresan por falta de apoyo.
En este sentido, los promotores del proyecto de Barcelona están buscando otro nombre para vestir y describir la novedad que éste supone. Ramón Prat, comisario del proyecto, declara en una entrevista a Diseño Iberoamericano que “una opción sería llamarle el hub del diseño de Barcelona”, porque tiene vocación de ‘puerto’ o ‘aeropuerto’. Se quiere ser más el centro de una red expansiva de diseño que un organismo aislado, preocupado, ante todo, por su actividad. El nombre, no obstante, no será hub.
De esta forma, la institución no se dedicará, tan sólo, a unificar los importantes fondos de diferentes pequeños museos de Barcelona ya existentes sobre áreas del diseño, sino que, en la línea expresada, también organizará cursos especializados de alto nivel y desarrollará su propia actividad de investigación y desarrollo de productos, en un laboratorio experimental.
No es casualidad que el centro del diseño nazca en Barcelona, afirman sus impulsores. Jordi Pardo, que precedió a Ramón Prat en la dirección del proyecto, considera claves para su éxito “la gran tradición manufacturera de la ciudad, su peso económico y el carácter abierto de puerto y de puerta abierta al intercambio de ideas, tecnologías y mercancías”. Así lo ve también el gobierno catalán, que ha comprometido más de 58 millones de euros, sin añadir el apoyo municipal y el del gobierno de España.
Por otro lado, el centro del diseño -que abrirá provisionalmente en las instalaciones del Museo Textil en 2008 y en su propio edificio en 2011- no olvida su vertiente de museo, aunque con innovaciones destacables. En este sentido, los visitantes dispondrán de terminales electrónicos personales que les permitirán construir su propia visita. Y hacerlo no solamente a través de los fondos del centro, sino también de los de otros organismos, que visualizarán si lo desean. Igualmente, las reservas del centro también serán visitables de este modo, tratando que todas las piezas queden así a la luz pública.
En el mismo sentido, se pondrán en relación las áreas públicas del centro con las dedicadas a investigación y usos profesionales, haciendo fluir lo producido por estas segundas hacia las primeras. Éste es otro de los puntos clave del proyecto, la red interna, que tratará de favorecer conexiones entre disciplinas del diseño, aproximando también públicos distintos para mejorar la calidad de la acción del centro.

Por su parte, el edificio definitivo que impulsará esta actividad también quiere ser emblemático. Su construcción va acompañada de una remodelación urbanística en un punto clave de Barcelona. Así, cambiará la vista de Barcelona, con el derribo de un eje viario elevado, la plaza de las Glorias, sobre el que oteará la parte superior del edificio. En paralelo ya está en construcción todo un nuevo distrito, el 22@, que está llevando un gran volumen de empresas de tecnologías de la información, diseño e informática a la zona del Poblenou, símbolo del proceso de industrialización barcelonés, que terminó siendo un sector deprimido y que ahora parece renacer a pesar de la queja de muchos vecinos que ven en esta transformación una veta mas de la especulación inmobiliaria.
El centro del diseño puede ser así el símbolo de una renovación urbanística y de modelo económico que culmine los cambios profundos realizados con los Juegos Olímpicos. Y, no menos importante, la organización pretende, como asegura Prat en la entrevista para DIB, “revalorizar el acto de diseñar en una ciudad donde se ha frivalizado mucho con el diseño”. Éste ha vivido, en todo caso, un ‘boom’ espectacular desde los Juegos.
Información complementaria:
Descripción del proyecto de la Plaça de les Glòries
Museos de Diseño en Revista Magazine
Museos de Diseño en latinoamérica:
Museo Mexicano del Diseño
Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica
Museo del diseño y la industria hecho en Argentina

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