El escenario y la ocasión de la celebración de la primera capital mundial del diseño ha sido el catalizador de una valiosa iniciativa de su promotor, el profesor Flaviano Celaschi, ahora en el Politecnico de Turín. Se trata de un destacado y, podría decirse que incluso, precursor de lo que se entiende en Italia como Metaproyecto —una investigación rigurosa, multidisciplinar y pormenorizada que garantice la eficacia de los resultados— y de su orientación hacia sectores no materiales, como el ámbito de los Bienes Culturales y la valoración de cualquier tipo de referente o interés que lo demande.
De sus interesantes y amenas clases en el último año de la asignatura de Diseño Industrial, en las que he tenido la suerte de participar como profesor visitante, he aprendido infinitamente, y no sólo de los contenidos sino de la excelente puesta en escena y alternancia de contenidos con expresiones colaterales que hacían de estas clases un verdadero espectáculo de sabiduría, en todos los sentidos, e incluso de brillante sentido del humor. Una pena que la totalidad de esta interesante disertación sobre metodología del proyecto no pueda reproducirse por falta de cualidades personales para tener todo lo que supone ser un profesor ideal.
Es destacable el desarrollo de la metodología del diseño en Italia, desde que se crearan las titulaciones universitarias de Diseño en 2000, y la conciencia generalizada de la necesidad de este aspecto como motor de la capacidad de alcanzar objetivos insospechados mediante la profesionalización del proyecto de diseño. La sociedad en general y, especialmente, profesionales, empresarios y un gobierno tienen conciencia plena del papel del diseño en la economía de todo un país —por encima del interés turístico ante el gran patrimonio histórico artístico que poseen— y en la competitividad internacional que requiere el mercado actual en este sector estratégico. Ello posibilita que esta iniciativa parta de donde otro renacimiento de la cultura clásica, que Roma se encargó de difundir a todo el Mediterráneo y zonas de influencia, sea posible en pleno inicio de un nuevo milenio.
La energía y la materia prima de la creación e innovación en Diseño está en la Cultura. Es evidente que la cultura clásica, que generaron los diferentes pueblos que habitaron las orillas del Mediterráneo, es fruto sustancial de una intensa interrelación de particularidades de cada pueblo, maneras de pensar y de sentir, intercambio de productos y experiencias, e incluso de canalización de todo aquello que la rica cultura oriental podría aportar, gracias a los pueblos de Oriente Medio que fueron intersección de dos grandes mundos. Esta difusión de los contactos culturales, más allá del mar común, pasó el testigo a los pueblos del extremo occidental, que del mismo modo abrieron caminos y vínculos de todo tipo con el mundo occidental para de esta manera convertirse la cultura clásica en cultura occidental.
Sin duda, buenos embajadores de la civilización clásica fueron quienes vivían en la provincia más romanizada fuera de Italia, que incluso dio emperadores a Roma, de la importancia de Adriano y Trajano, y filósofos como Séneca que nacieron y se educaron en Hispania. Una cultura que no sólo llegó al otro lado del mundo conocido sino que se fundió en muchos aspectos en un mestizaje que no se ha dado con otros pueblos llegados a América y que es prueba de esa cultura latina abierta durante milenios a ser bañada e impregnada de la riqueza que supone mezclarse con otras maneras de pensar, de sentir… De entender, como un privilegio, el descubrir nuevos mundos y nuevas gentes con quienes intercambiar mucho más que productos.
Gracias a esta conciencia universal y abierta, que se consideraba más rica en la medida que conocía e intercambiaba más, fue una realidad la creación de las grandes universidades que nacieron en Iberoamérica, casi al mismo tiempo que las primeras de Europa; que se crearan las primeras imprentas reales poco después que las europeas; o se fundaran las primeras grandes ciudades, con grandes catedrales e infraestructuras que ya desearíamos en muchas partes de la propia España o Portugal de aquella época, entregadas completamente a esa labor que les tenía guardada el destino.
Pero la falta de contactos, de relaciones más estrechas, de trabajo en común ha determinado, en los últimos siglos, que esa raíz clásica de la cultura occidental se haya reinterpretado por una mentalidad y una manera de ser, no tan abierta ni de naturaleza propiamente integradora, por el mundo anglosajón. La originaria cultura occidental había desconectado de esa civilización mediterránea que había crecido en las relaciones con otros pueblos, emparentado secularmente y obteniendo ese carácter soluble con otras culturas. Esa diferencia de naturaleza, de carácter y de actitud, de la predominante cultura occidental en los últimos tiempos se ha convertido en un grave problema, lo que entendemos por globalización, en un momento histórico en que viene siendo la economía, el poder político y la estética dominante. En consecuencia, se encuentran al borde de la extinción culturas tan valiosas como toda aquella que sea diferente a las demás y que deberían contar con un esfuerzo de todos por conocer, estudiar y considerar para, entre otras cosas, avanzar y se más felices, incluso ante tal diversidad estética. Seguro que tendríamos mucho interesante de que aprender y obtendríamos un verdadero desarrollo universal si esas interesantes minorías locales tuvieran su contribución en nuestro mundo global. Por ello el gran potencial que sigue existiendo en el ámbito de la cultura latina necesita confianza en si misma, desarrollo de su sistema para la formación de los futuros profesionales y de investigación e innovación en los métodos y procesos para fomentar una estética común dentro de una identidad propia y abierta a la interrelación de todas las culturas del mundo.
Nuestra sociedad requiere, por tanto, un nuevo Renacimiento de los verdaderos valores clásicos, abiertos a un mundo que ya no se limita al ámbito clásico mediterráneo ni a la Europa optimista y emprendedora de finales de la Edad Media sino a todo el planeta. El deseo de avanzar en el conocimiento, tanto propio como ajeno, en los logros que puede alcanzar la creatividad y la buena voluntad del hombre —ante los demás y ante su hábitat— es el sueño del humanista que hace posible estas épocas de transición y regeneración global, tan necesarias en nuestro mundo. El interés por la metodología es el camino, como lo fueron en el Renacimiento los tratados que ya eran frecuentes en la antigüedad clásica. Nuestros más destacados metodólogos del diseño, de la trascendencia de Bruno Munari, Gillo Dorfles o Joan Costa —siguiendo un orden de edad— son sin duda los grandes humanistas que han ayudado a alumbrar esta nueva época en que el diseño está llamado a ser el Ars de nuestra cultura. No es casual que esta iniciativa parta de alguien que tiene fe plena en el desarrollo metodológico del diseño como herramienta para lograr crear todo aquello que de esta disciplina demanda nuestra sociedad. Alguien de quien en estos meses he aprendido mucho pero que, entre otras cosas, podría destacar el día en que intentaba abrir la mentalidad y desplegar las alas de los alumnos con una expresión, algo así como: “Vais a ser diseñadores, y no para crear una nueva silla, porque ya existen muchas otras con muchas posibilidades, sino para crear ideas”.
El Made in Italy ha llegado a ser un símbolo en el mercado internacional y es el patrimonio más preciado del PIB de este personalísimo país que tiene conciencia de que ese logro y ese estatus debe gestionarse adecuadamente para que siga siendo el motor de su economía y referente de su identidad internacional. Por ello no es de extrañar tampoco que la primera “Capital Mundial del Diseño” sea la capital del diseño industrial italiano, aunque Milán, como capital de la moda, haya logrado mayor una mayor difusión internacional en este aspecto. Pero sigue sorprendiendo esta región del Piamonte, cuando se observa la cantidad de marcas de automóviles que llegaron a existir hace un siglo, cuando se analiza una sociedad ideal como llegó a ser Olivetti —atendiendo al desarrollo integral de su realidad productiva, de imagen coordinada y de sus trabajadores—, o se visita la exposición de la producción actual del Piamonte, en que destacan productos altamente innovadores desde el punto de vista práctico y estético de una amplia relación de empresas que viven el diseño como indisociable a la producción. Tampoco es casual que estudios de diseño integral con el prestigio de Pininfarina y Giugiaro sean empresas torinesas.
Durante esta afortunada efemérides, se ha constituido esta Red Latina para el desarrollo de los métodos y de los procesos mediante la redacción de la “Carta de Turín 2008”, que se acompaña en las tres lenguas oficiales de la misma. A la reunión celebrada en un agradable local junto al Po, aprovechando la cita de uno de los congresos internacionales celebrado en julio, asistieron representantes de universidades con quien su promotor venía trabajando en este sentido desde hace dos años y que engloba a 7 países: Argentina, Brasil, Chile, España, Italia, México y Portugal. Por parte española, acudía también en representación de las profesoras Nuria Rodríguez Ortega —Universidad de Málaga—, Raquel Pelta —Universidad de Barcelona— y Flavia Ónega —Universidad Politécnica de Madrid—. La próxima cita, precisamente para definir las líneas de actuación y un calendario de actividades será probablemente en mayo del próximo año, en el primer congreso de la Red, que tendrá lugar en la Universidad de Unisinos, en Porto Alegre (Brasil).
De las múltiples actividades que se vienen celebrando en la WDCTorino2008,( World Design Capital Torino) en relación con la promoción de actividades conjuntas con otro tipo de formación, otros conocimientos, otras ideas y otras costumbres es obligado reseñar el importante papel que ha tenido la Summer School, que ha reunido alumnos de cursos avanzados y jóvenes diseñadores de todo el mundo. En este especial año han sido 7 workshop temáticos, dedicados fundamentalmente a innovadoras estrategias aplicadas fundamentalmente al diseño de la ciudad. Como futuros profesionales del diseño español, han tenido la fortuna de participar en esta valiosa experiencia dos alumnas de la titulación de Ingeniería Técnica en Diseño Industrial de la Universidad de Málaga. El propio título de esta Summer School sería un buen eslogan para la propia Red Latina: Designing connected places.
http://www.torinoworlddesigncapital.it
http://www.worlddesigncapital.com/
PROPUESTA DE UN MANIFIESTO PARA EL DESARROLLO DEL DISEÑO, DE LOS MÉTODOS Y DE LOS PROCESOS DENOMINADO "CARTA DE TURÍN 2008"[1]
- Consideramos que la cultura contemporánea del proyecto debe recuperar un nuevo centro del proceso entendido como método y recorrido, respecto a la preponderante centralidad del producto (o de la mercancía) como resultado.
- Pretendemos formar parte del debate entre IDENTIDAD LOCAL y GLOBALIZACIÓN subrayando nuestro interés por una escala intermedia de consideración representada por los países próximos por tradición cultural, matriz lingüística y experiencia. En particular pretendemos analizar de manera científica la evolución de los métodos y procesos del diseño propios de los Países de lengua y tradición LATINA, tanto en Europa como en América.
- Consideramos que es competencia de la cultura contemporánea del proyecto dar respuesta y prestar atención a determinados temas de investigación que derivan de la matriz latina desde el punto de vista histórico, cultural y lingüístico del sector: el diseño para la periferia, el diseño para la sostenibilidad, el hombre como centro del propio sistema cultural y no sólo biológico...
- Estamos interesados en el papel de la cultura del proyecto (procesos y métodos del diseño), en los saberes y en las prácticas del HACER ESCUELA, HACER EMPRESA y HACER TERRITORIO. Entendemos que a diferentes tipos de escuela, de empresa y de territorio, le corresponden diferentes modelos, métodos, instrumentos y procesos para el desarrollo de la cultura del proyecto.
- Deseamos mantener viva una corriente de investigación crítica de la historia, de los procesos y de los métodos de diseño e indagar en ello para averiguar si existen tradiciones comunes en el modo de hacer diseño de los Países de tradición latina.
- Pretendemos potenciar el estudio del diseño como factor ligado entre saberes diversos (humanísticos, tecnológico-productivos, económico-administrativos, artísticos) y como interlocutores de intereses entre clientes, consumidores y entorno.
- Nos interesa verificar la importancia del Metaproyecto, tanto como estudio y proyecto del proceso de proyectación (cómo proyectar), como en cuanto a consecuencias de las fases de investigación pre-proyectual que arrojan como resultado "qué se va a proyectar".
- Es nuestro interés compartir, determinar y estudiar casos de diseñadores, empresas, escuelas, instrumentos como soporte a la proyectación, que sean representativas de un hipotético "modelo latino de hacer cultura del diseño". Contextualmente pretendemos extender el estudio de los procesos y de los métodos del diseño a otros exponentes de la cultura del proyecto, con el fin de profundizar sobre el estudio y el debate permanente sobre las diferencias y analogías apreciadas.
[1] ICSID ha nominado a Turín como Primera Capital Mundial del Diseño porque es una ciudad que ha sabido rediseñarse en un renovado papel internacional postindustrial también y sobre todo gracias a los procesos y a los métodos del diseño. El primer encuentro entre investigadores y estudiosos de los procesos y métodos del diseño tiene lugar en Turín el 12 de julio de 2008 con motivo del foro del congreso internacional de las enseñanzas de doctorado del diseño "Changing the Change". Por este motivo proponemos llamar "Carta de Turín" este manifiesto que dirigimos a los miembros del forum permanente que aquí se constituye y que proponemos corregir y divulgar en la comunidad internacional del diseño.

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