Tipos latinos, la bienal de tipografía latinoamericana que este año se está realizando simultáneamente en 11 países latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, es sin lugar a dudas la muestra de todo un movimiento tipográfico que se ha venido gestando a través de los años y que en gran medida tiene su origen en la exposición Letras Latinas 2001, que acompañó el encuentro organizado por la revista Tipográfica en Buenos Aires. La exposición, alimentada con conferencias y workshops se ha ido desarrollando exitosamente con programación propia a lo largo de cada una de las sedes.
A propósito de la Bienal, en este artículo el diseñador gráfico uruguayo y profesor de tipografía Vicente Lamónaca, hace una mirada sobre la práctica tipográfica latinoamericana, surgida por el impulso de un puñado de diseñadores, que mas que enfrascarse en discusiones metodológicas ha pasado a la acción, descubriendo en la misma práctica y la sana confrontación la posibilidad de establecer el hecho tipográfico en la región a través del encuentro, la creación de comunidad y el intercambio de conocimientos. Nota de la Redacción
Los diseñadores de tipografía en Latinoamérica tienen, a nuestro juicio, tres cualidades distintivas. Por un lado, y solo de forma comparativa con el viejo mundo, la tipografía es una disciplina nueva en Latinoamérica. Por otra parte, y a consecuencia de aquello, no existe un abordaje metodológico claramente definido respecto al quehacer tipográfico. Estas dos consideraciones lejos de ser una flaqueza se constituyen en las características más alentadoras de la realidad presente. Debemos agregar como tercera característica y, una vez más, probablemente a consecuencia de aquellas dos, la creciente noción de comunidad alimentada desde los diferentes países de la región, con el consiguiente tráfico de conocimientos y aportes.
Sin desconocer los grandes esfuerzos y logros realizados desde hace décadas por ilustres y fecundos –a la vez que escasos– personajes latinoamericanos preocupados por la falta de difusión, generación y debate de las temáticas tipográficas, podemos situar en los días presentes el establecimiento de lo tipográfico de manera definitiva en la región. Entendiendo por establecimiento la práctica constante, el asentamiento a través de los dictados académicos inscriptos en la enseñanza técnica o terciaria y la distribución, comercialización y uso de tipografías latinoamericanas dentro y fuera de la región.
Este carácter novedoso nos obliga a ejercer una práctica con el mayor de los compromisos dada la trascendencia que implicarán nuestros logros en tanto confluyentes en y constructores de la madurez de la disciplina.
Así en varios países encontramos el surgimiento de fundidoras digitales, nacimiento de espacios colectivos de difusión y debate, publicaciones, etc. Todas estas manifestaciones rodeadas de un aura de trascendencia fuertemente marcada por el caracter fundacional del que habláramos más arriba.
En la falta de métodos aprendidos en nuestras etapas formativas académicas encontramos y asumimos la posibilidad de propuestas propias. Es frecuente encontrarnos discutiendo acerca del método de diseño tipográfico, pero en general desde una postura propositiva, ya sea desde lo técnico, lo idiomático, lo cultural etc. Por nombrar algunos casos en cada uno de estos ejes podemos referirnos a Tunni en Argentina; Díaz en Uruguay y Heilborn en Paraguay; Cáceres en Chile, Meave en México o Puertas en Colombia.
Las bienales tipográficas –primero Letras Latinas y ahora Tipos Latinos– además de seleccionar y exponer aquellos trabajos que demuestran de manera amplia un panorama del desarrollo actual de la materia, tienen una importancia sustancial en cuanto a tender lazos de interconexión entre las diferentes situaciones particulares de cada país sede. En 2008, en las actividades paralelas a la exposición en las ciudades sede, nos propusimos intercambiar experiencias entre nosotros, de esta forma contamos con mexicanos en Argentina y en Brasil, paraguayos en Buenos Aires, uruguayos en Asunción, etc. Pero más importante todavía es que contamos con colombianos en Colombia, paraguayos en Paraguay, chilenos en Chile, etc. etc. es decir: comenzamos a apropiarnos del saber tipográfico a través de la vinculación con cada sociedad, con cada situación cultural.
No será posible volver a ver la disciplina tipográfica como una actividad exclusivamente europea o estadounidense.
La vinculación local de la tipografía es y será el nutriente fundamental del crecimiento tipográfico regional. No planteándolo bajo forma de souvenir, no desde una postura que confronte con lo foráneo. Sí desde una visión realista y crítica que se preocupe de resolver nuestros problemas de la mejor manera posible dadas nuestras preocupaciones y nuestra forma de entender la realidad, es decir. haciendo tipografía, simplemente.
* Ñeque: adjetivo de uso en varias zonas de Amérca Latina referente a fuerza, vigor, energía, valor, coraje.
Vicente Lamónaca. Es Licenciado en Diseño Gráfico, especialista en el área editorial. Docente de Tipografía II en Universidad ORT Uruguay. Coordinador de Tipografía Montevideo desde donde colabora con el desarrollo de la tipografía en Uruguay, propiciando instancias de diálogo e intercambio a nivel nacional e internacional. Es autor de la tipografía Económica, primera tipografía diseñada en Uruguay en distribuirse internacionalmente. Ha publicado artículos, participado en conferencias y mesas redondas y expuesto trabajos sobre tipografía en Latinoamérica. Miembro de AtypI. Jurado por Uruguay en Letras Latinas 2006 y Tipos Latinos 2008.

Personalmente creo que una de las características fundamentales de un movimiento es el sentido de pertenencia. En ausencia de esto podríamos hablar de características recurrentes o algo así. Aclarado esto podría decir que hay tipógrafos latinoamericanos que nos sentimos parte, y otros que no. En todo caso reafirmo esa cuestión del momento en que vivimos: se está gestando ese movimiento. Como verás, Toni, fui cuidadoso en no referirme a cuestiones de forma, es decir, a generalidades estilísticas, por tanto el movimiento del que hablamos refiere a apropiación de la materia tipográfica y no a recurrencias formales. Muchas gracias.
Importante artículo que destaca el trabajo tipográfico que se viene haciendo en latinoamérica. El hecho de haber creado comunidad y de lograr intercambios y aportes entre los paises, ¿podría representar que estaríamos hablando de un movimiento?...
Toni
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